Desinflados
03/06
Qué importante es renovar nuestras fuerzas emocionales a la hora de emprender un proyecto, un emprendimiento, un ministerio o una familia.
Hoy tenía que hacer unas diligencias a varios kilómetros de casa, y como hace unos días llevé el auto al taller, decidí usar mi bicicleta. Así que me puse la mochila, tomé la bici y comencé a pedalear. Pero al hacer los primeros metros me di cuenta de que estaba haciendo demasiado esfuerzo, y la causa era que las dos ruedas estaban desinfladas, por supuesto, por la falta de uso. Así que volví a casa, me saqué la mochila, busqué el inflador, y dediqué unos minutos y un poco de esfuerzo a inflar bien las dos ruedas. Una vez que estuvieron bien infladas, retomé el viaje, esta vez mucho más ligero y sin necesidad de hacer esfuerzo extra.
Me acordé del pasaje en Eclesiastés que dice “Si el hacha no tiene filo, se necesita mucha fuerza; sé inteligente: afílala.” (10:10 ) ¿Será que Salomón escribió esto pensando en los leñadores? Yo creo que lo hizo más bien para enseñarnos a todos la importancia de estar en buenas condiciones a la hora de emprender un proyecto, un emprendimiento, un ministerio o incluso una familia. Muchos de nosotros solemos iniciar “viajes” en la vida, que ya de por sí requerirán mucho esfuerzo; pero no nos detenemos a chequear nuestra condición emocional y espiritual antes de emprenderlos, para ver si realmente nos darán las fuerzas para hacerlos.
Cuando estamos “desinflados”, desanimados, frustrados o simplemente agotados, lo mejor es detenernos, “volver a casa”, a “boxes”, a la intimidad con el Señor, y ahí pedirle que nos “infle” nuevamente, sane nuestras heridas, nos infunda de su paz, llene de su consuelo y así renovar nuestras fuerzas emocionales, físicas, anímicas y espirituales. Entonces sí estaremos en condiciones para emprender lo que el Señor haya puesto en nuestro corazón, y estaremos fuertes para avanzar y enfrentar la adversidad cuando llegue.
