Contacto

Controla lo que hablas

03/06




Hay un proverbio bíblico nos advierte del problema de hablar demasiado. “En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente.” (Proverbios 10:19 ) Hay personas a las que les encanta hablar. Disfrutan mucho conversar y compartir todo lo que piensan. Hay otros, que, por el contrario, hablan muy poco. Ya sea por timidez, porque son reservados, porque les cuesta abrirse con otros, o simplemente porque valoran el silencio. No hay nada de malo con ninguno de los dos casos; sin embargo, este proverbio nos enseña que el hábito de hablar demasiado conduce al pecado. Convengamos en que “Pecar” es errar al blanco. Y erramos al blanco cuando hablamos con las personas inadecuadas por ser chismosas o envidiosas o mal intensionadas. Cuando, al igual que José, contamos nuestros sueños a gente que, lejos de alentarnos a cumplirlos, se burlarán o menospreciaran. Aunque no tengamos la intención de decir algo incorrecto, por hablar demasiado, se hace inevitable.El consejo bíblico es “mantener la boca cerrada”, ser prudentes y limitar la cantidad de palabras. Hablar lo justo; ni de más ni de menos. Creo que en este punto se hace inevitable marcar que mas importante que hablar, es comunicar lo justo y lo necesario para no pasar por habladores o antipáticos. Algunos tendremos que aprender a hablar más, y otros deberán disciplinarse para no hacerlo demasiado.

Ver todas