Simeón
13/05
Simeón es el segundo hijo de Lea, hermano de Rubén, primogénito de Jacob. Leví es su compañero inseparable; lo mismo que Dina, la hija deshonrada de Jacob. En el momento final de la vida del patriarca, en el momento de dar la primogenitura, Jacob le niega el privilegio a este hijo, en el mismo discurso en el que se lo niega a Leví por su violencia. Cumpliéndose la profecía del padre y como consecuencia de esta no-bendición, ni Leví ni Simeón tuvieron un territorio definido entre sus hermanos en el pueblo de Israel. La violencia de estos dos hijos de Jacob (aunque algunos comentadores señalan que en el ataque a Siquem participaron todos los hermanos) está condimentada con fiereza, mentira, engaño y una crueldad extrema. Increíble. Dina es violada por un príncipe de una tribu vecina. Más allá del posterior pedido de casamiento, más allá de las negociaciones y las mutuas promesas de apoyo y los favores, más allá de que es Hamor, el padre de Siquem, quien busca a Jacob para intentar arreglar la situación, lo único que queda en la mente de Simeón es el hecho de que aquel hombre deshonró a su hermana. Siquem cumple su parte en el trato. A los tres días, los hijos de Jacob atacan a una ciudad desprevenida, matan a todos y roban todo lo que consiguen. Sin necesidad de demostrar tanta violencia, muchas veces nos comportamos como Simeón. Más allá de todo lo que pueda suceder después de una ofensa, más allá de las promesas y los perdones que demos, lo único en lo que conseguimos pensar es en nuestra venganza. Nuestro perdón es pequeño, mezquino y mentiroso. Nuestra promesa de reatar vínculos queda en el vacío, porque nuestro corazón ya está lleno de odio, de rencor, de enemistad; por más que nuestras palabras digan lo contrario. Lo que Simeón y sus hermanos hicieron no solo llego a los oídos del Señor porque además él todo lo ve. Creo que esta historia nos hace pensar en la necesidad de perdonar y no de vengarnos. Mia es la venganza dice Dios, yo pagaré. Si estas leyendo esta historia y sientes amonestación de parte de Dios de perdonar…éste es el día. No hagas como Simeón. Ve a los pies del Señor y entrega allí todas tus cargas, perdona para que Dios perdone también tus ofensas.
Lea volvió a quedar embarazada y dio a luz otro hijo, al que llamó Simeón, porque dijo: “Llegó a oídos del Señor que no soy amada, y por eso me dio también este hijo”. —Génesis 29:33.
